Funcionalidades
Peritas tacógrafos, tasaciones, siniestros, informática o daño corporal. Da igual: el expediente, los plazos, los escritos, la estructura del dictamen, la factura y el trimestre son los mismos en todas las especialidades. Lo único que cambia es el análisis técnico, y ese lo firmas tú.
Un caso deja de ser una carpeta con ficheros sueltos y un correo que ya no encuentras.
Órgano judicial, procedimiento, partes, objeto del encargo, honorarios y punto del ciclo en el que está. Justo lo que te preguntan por teléfono, sin tener que buscarlo.
Los vencimientos se ordenan por urgencia en la agenda. Un plazo que se pasa no se arregla con una disculpa: te aparta del caso y, a veces, de la lista.
Las partes del procedimiento con sus letrados y su contacto, para escribir a quien toca sin volver a leerte el nombramiento.
Cada fichero que subes guarda su huella SHA-256. Dos años después puedes acreditar que el documento del expediente es exactamente el que entregaste.
No son plantillas de Word que hay que rellenar a mano: salen escritas con los datos que ya están en el expediente.
Aceptación del cargo, solicitud de provisión de fondos, petición de prórroga, entrega del dictamen, minuta, renuncia… Se rellenan solos y se exportan a Word o PDF.
81 especialidades, cada una con su bloque técnico propio, montado sobre el esqueleto procesal que exige la LEC —incluida la manifestación del art. 335.2, en su sitio y con su texto—.
El dictamen prueba. La nota de cuantificación le explica al letrado de dónde sale cada cifra y qué no mide. La orientación —confidencial, no va a autos— propone hipótesis y horquillas sin comprometer la objetividad que acabas de jurar.
Al exportar, la herramienta relee el documento y te avisa de lo que no puede llegar a un juzgado: un apartado sin redactar, un «(pendiente)» olvidado, un texto de ayuda que se quedó dentro.
Peritar y cobrar son el mismo trabajo. Aquí no hay que exportar nada a otro programa.
El número avanza y no se reutiliza jamás, ni aunque borres una factura. Con retención de IRPF, provisiones de fondos y suplidos, y preparada para Verifactu.
Cada factura y cada gasto generan su asiento. Diario, Mayor, libros registro del autónomo y cuenta de resultados, siempre al día.
Borradores del 303, del 390 y del 130 con los datos que ya están dentro, y el calendario fiscal delante para no enterarte el día 19.
El control del RETA, para saber lo que llevas pagado sin abrir otra aplicación ni llamar a la gestoría.
La responsabilidad pericial es personal e intransferible. La organización del trabajo, no.
Su titulación, su colegio y su número de colegiado encabezan los dictámenes que firma. Nadie firma por otro.
Cuántos expedientes lleva cada uno, cuáles siguen en curso y cuáles están sin asignar. Sin pedir un parte a nadie.
El titular da de alta a un perito nuevo desde su panel. Al darlo de baja, pierde el acceso y sus expedientes se quedan en el gabinete, que es de quien son.
Se abre en el navegador. Ni licencias, ni versiones, ni depender de un ordenador concreto.
Escribes tu correo y entras con un código de un solo uso que caduca en quince minutos.
Los expedientes de cada cliente están separados en el propio código de las consultas, no por un permiso que alguien pueda olvidar de marcar. Servidores en la Unión Europea.
Interfaz en español, catalán, euskera, gallego e inglés. Los escritos y los dictámenes se generan en español y catalán.
Sin permanencia y con el alta acompañada: te lo dejamos configurado con tu emisor y tus series de facturación.